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Embajadores del Rey

EMBAJADORES DEL REY      Escrito por:: Hno Dubón
Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios. (2 Corintios 5:20)

Un embajador es el que habla en nombre de quien lo envía. Es también, un represente de los intereses y valores de un país .No solo conoce los valores de su gobierno, está dispuesto a defenderlos.
Cuando Dios dice que somos embajadores de Él en la tierra, está diciendo que lo representamos. Hemos sido enviados a una esfera de influencia  en la vida con un mensaje claro que proviene del Rey.
 Por esfera de influencia  entendemos una red cercana de personas o circunstancias sobre las cuales podemos producir cambios.
Todos los cristianos hemos sido llamados por Dios, pero no todos hemos sido llamados a lo mismo. El apóstol Pablo fue un creyente llamado a dar testimonio a personas de mucha autoridad. Cristo dijo de él: “instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” (Hechos 9:15).
Billy Graham ha sido consejero de más de una docena de presidentes en Los Estados Unidos. No todos testificaremos ante reyes, como Pablo o ante presidentes como Billy Graham, lo cierto es que tenemos una esfera de  influencia dentro de la cual representamos a Jesús.
Jesús y su iglesia están en el centro del universo, pero alrededor de nosotros hay muchos componentes de la sociedad a los que debemos influenciar con el mensaje y los valores del reino. Por ejemplo: las artes, la educación, el gobierno, los deportes, el vecindario, la familia, los negocios y toda la actividad económica política y social.
No se trata de trabajar para ser alguien porque ya lo somos. Somos adoptados, queridos, selectos, protegidos, y guiados, predestinados, marcados. Nuestra  identidad es el punto de partida para lo que hacemos como embajadores.
El amor es el más grande de los motivos. Su amor nos compele, pues “…por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos 2 Corintios 5:15).  
Donde quiera que hayamos sido colocados por Dios debemos valorarlo. Nunca debemos disminuir el lugar donde estamos o lo que hacemos. Conocí la historia de una mujer que trabajaba en un restaurante y siempre se quejaba de que lo que hacía era tan insignificante. Un día mientras preparaba una ensalada empezó a colocar la comida en un orden un poco inusual formando una rosa con los tomates, los pepinos y la lechuga. Un rato después una persona llegó a la cocina, sollozante y con lágrimas en los ojos pidió hablar con la persona que había preparado la ensalada. No sabes lo mucho que significa lo que tú has hecho por mí este día, le dijo con voz quebrada. No entiendo le respondió la mujer, un poco desubicada. La clienta la miró a los ojos y le dijo: no te imaginas cantos años me he venido escondiendo de Dios, huyendo de su llamado, le dijo con serenidad. Algo extraño pasó cuando me sirvieron la ensalada, cuando vi el plato sentí en mi corazón que Dios me hablaba y me decía que Él transformaría mi vida amargada en algo bueno y especial. No sé si esto sea algo significativo para ti, prosiguió la mujer, pero tenia que decirte que me has cambiado la vida con tu detalle, concluyó. ¡Dios puede hacer mucho con tan poco! Porque el poder está en Él no en nosotros.
Preguntémonos, ¿A quién somos llamados en esta estación de nuestra vida? Cada uno de nosotros tenemos un valor incalculable delante de Dios. La obra de Dios no debe hacerse allá, sino aquí. ¿Cual es tu misión? La respuesta la encuentras en el lugar donde estás ahora mismo. Voy a vivir a plenitud como embajador del reino en el lugar donde Dios me tiene ahora. Hallarás gracia, capacidad y preparación que viene del Dios de los cielos, porque esta oportunidad ha sido diseñada por el mismo Rey del universo. 
Cuantas esferas de influencia tenemos en la vida. La verdad, muchas. Busca oportunidades de escuchar y obedecer a Dios en cada momento y lugar.
Muchas personas dicen de sí mismas “solo soy un simple cristiano, solo soy una madre soltera, estudiante, trabajador, etc.”. Déjame recordarte que tú no eres “un simple cristiano” eres todo para Dios.
 Conocí la historia de una muchacha que jugaba muy bien al futbol. Un día su equipo perdía el juego por dos goles a cero, frustrada por el resultado se acercó a su entrenador y le dijo “déjame jugar de delantera, yo corro más rápido que la que está jugando ahí”  el entrenador siguió tratando de descifrar la estrategia para el segundo tiempo. La muchacha volvió a insistir con la misma petición, a lo que el entrenador respondió “Juega en tu posición, es ahí donde te necesito”  Esas palabras calaron hondo en mi vida, me dijo años más tarde, en una conferencia. Mi vida nunca ha sido igual porque esa vez comprendí que no es buscando otra posición que mi vida tendrá sentido, sino desempeñando bien mi papel. El equipo ese día logró remontar el juego e imponerse tres goles contra dos. La clave está en que juegues bien tu posición.

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